Ésta es una comedia de amor donde el corazón hace de las suyas, pues presenta a Joy y Jack luchando por acabar el uno con el otro, pero la ironía se asoma ya ambos terminan por enamorarse.
Cameron Díaz y Ashton Kuchter, dos de las más reconocidas estrellas de la comedia romántica, comparten la pantalla por primera vez en un film típico de este género, y no lo hacen mal, se les ve cierta química como protagonistas.
Cameron interpreta a Joy, una joven activa en el trabajo, a quien su novio la deja justo cuando ella le había organizado una fiesta de cumpleaños. Jack es un chico que es despedido por su padre, el dueño de la empresa en la que trabaja, debido a sus inconstancias laborales fruto de su inseguridad.
Ambos deciden alejarse de sus problemas, y que mejor que Las Vegas, ‘Ciudad del Pecado’, donde sale a relieve esa famosa frase “Lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas”, lugar que suena a paraíso para desinhibirse.
Esto se quiere transmitir en las tomas rápidas y cortas de la noche de fiesta, una toma detrás de otra. Hubiera resultado una buena técnica si no se hubiera abusado de ella, pues al final sentí que me ametrallaban con las imágenes.
Otro abuso en práctica fue la continuación de los diálogos entre ambos grupos, tanto de parte de Joy y su mejor amiga (Lake Bell), como de Jack y su amigo del alma (Rob Corddry). Es el típico: “Tienes que ir a un lugar donde te relajes”, dice la amiga de Joy en una escena, y enseguida aparece otra escena con el amigo de Jack: “tienes que ir a las Vegas”. Esta técnica se usó unas tres veces.
Esta es una película comercial, donde el director, Tom Vaughan, le da importancia a la búsqueda de la felicidad, pero no se es feliz sólo al estar en una relación porque primero hay que ser feliz con uno mismo. Por eso es que en la convivencia ambos lucen todo su ser, y lo perfeccionan.
Por Gaby



